Artículos » Ciencia


A Colombia le faltan colecciones biológicas

  • Vota:
  • Calificación:

Crédito: Fundación Ecotonos

De 300 especies vegetales, solo 30 impactan sustancialmente en la seguridad alimentaria. De estas, una decena son fuente de carbohidratos y unas pocas (soya, frijol y maní) son fuentes proteicas.

Así lo afirmó el profesor Gustavo Ligarreto, investigador en mejoramiento genético de la Universidad Nacional de Colombia, durante un panel de expertos de ciencias agrarias, realizado en la Institución con el objetivo de disertar sobre la paradoja que afronta el país: a pesar de ser uno de los más diversos, no conoce en profundidad su biodiversidad y las ventajas que esta le puede ofrecer en materia de seguridad alimentaria.

Según el Sistema de Información de Biodiversidad, Colombia cuenta con 56.455 especies representadas en 7.432 vertebrados, 15.269 invertebrados (de 300 mil que pueden existir), 30.436 plantas, 1.674 líquenes y 1.644 hongos.

Sin embargo, a pesar de concentrar el 0,77 % del área del planeta y el 10 % del total de todas las especies animales y vegetales, no ha sabido aprovechar su biodiversidad para ponerla al servicio de la sociedad, amplía el docente.

Para el profesor Ligarreto, en investigación genética, Colombia está en mora de aumentar sus colectas, las cuales deben conservarse de manera idónea para evitar la erosión genética, es decir, la pérdida de genes favorables de una especie.

“Lo ideal es tener una buena representación. Si se toman 1.000 o 2.000 semillas, con toda seguridad vamos a tener los genes representados de todo ese individuo”, explica.

Se trata, enfatiza el investigador, del punto de partida para lograr la transferencia genética mejorada a las poblaciones.

Asimismo, es muy importante realizar estudios de etnobotánica, para conocer porqué una comunidad indígena, agrícola o de pobladores usa determinados materiales fitogenéticos (vegetales), ya que podrían consolidarse otras potencialidades relacionadas con la salud, por ejemplo.

Durante su intervención, los expertos invitados afirmaron que existen más de 50.000 especies registradas en el país. Esto pone de presente los lineamientos a los que se deben acoger los investigadores para el uso de los recursos genéticos a partir de la biodiversidad.

Normatividad

Dentro de la nueva normatividad, los investigadores deberán tener en cuenta el trámite de contratos, de manera individual o institucional, de acuerdo con los fines y usos que perciban con los recursos genéticos.

En términos generales, si los genes tienen uso comercial y no hay aplicación de herramientas convencionales (por ejemplo, la hibridación) sino moleculares, están en la obligación de suscribir un contrato individual con el Ministerio del Medioambiente y Desarrollo Sostenible para tales desarrollos. Para los demás, están obligados a registrar la información concerniente a sus proyectos con la institución de la que formen parte.

En 2014 se logró concertar una reforma a través de dos decretos, que versan sobre colectas y colecciones biológicas. En uno, se excluye de contrato la investigación científica básica (o no comercial) en cuatro áreas: ecología, evolución, biogeografía y sistemática.

En el otro decreto, el Ministerio define qué son actividades de acceso a recursos genéticos, aplica para especies nativas, virus o viroides; se considera acceso a recurso genético cuando se aísle ADN, RNA (ácido ribonucleico, que participa como mensajero de la información genética) y moléculas provenientes del metabolismo; o también cuando se tramite una patente sobre la función de dichas estructuras moleculares.

En ese contexto, los profesores Alejandro Chaparro Giraldo de la Facultad de Ciencias, y Óscar Lizarazo, del Grupo de Investigación Plebio (Política y Legislación en Biodiversidad, Recursos Genéticos y Conocimiento Tradicional) de la U.N., recordaron la necesidad de aprovechar la posibilidad de legalizar o regularizar las colecciones biológicas y los recursos genéticos previstos.

Por eso, advirtieron, el próximo 8 de junio vence un primer plazo para la regularización de colecciones biológicas que no estén registradas por parte de investigadores de la academia y empresas de biocomercio.

Justamente, el Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018 crea una norma que les permite a los investigadores regularizar las colectas. De tal manera, elementos que no hayan registrado o no cuenten con la autorización ambiental, pueden ser regularizadas al diligenciar un formato del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. Estas se deben remitir al Instituto Alexander Von Humboldt. Así, si un investigador durante los últimos cinco o diez años colectó algo y lo está usando, el Estado le permite formalizarlo.

En junio de 2017 vence el segundo plazo para las muestras que no tengan contrato de acceso a recursos genéticos y que eventualmente deban tenerlo.

Tomado de: Agencia de Noticias U.N

 



ARTÍCULOS RELACIONADOS


COMENTARIOS


Newsletter

Suscríbete a nuestra lista de correo electrónico, recibe toda la información de noticias y actividades de Revista Con Ciencia.

Publicidad

Publicidad

Fotos

Más leído

Publicidad

TWITTER

© 2021. « Revista Con Ciencia ». Todos los derechos reservados.