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Colombia es pionera en la investigación espacial

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Foto del Observatorio Astronómico Nacional. Crédito: www.orgulloun.unal.edu.co

¿Sabías que el primer observatorio astronómico moderno en su clase de toda América fue construido en el año 1803 en Bogotá? Así es, fuimos pioneros en todo el continente.

En días pasados tuve la oportunidad de conocer el Observatorio Astronómico Nacional en Bogotá (un hermoso museo hoy día), ubicado detrás del Capitolio Nacional (sede del Congreso de la República). Deseaba hace años ir a este lugar debido a la gran afición que tengo hacia el universo y su estudio académico. El Observatorio es un sitio importante no solo para la ciencia, sino para la historia de la independencia de Colombia.

Me di a la tarea de escuchar muy bien a nuestro guía, pero además realicé una serie de investigaciones que aquí les doy a conocer.

Fue gracias al sabio español José Celestino Mutis. La misma persona que lideró durante 30 años la expedición botánica por nuestras tierras y quien logró incrustarles esta gran obra de la ciencia a los políticos, en el lugar que tenía que ser. Mutis fue el artífice del observatorio, idea que llegó a su fin el 20 de agosto de 1.803, fecha en la cual se inauguró.

Por aquellas épocas no existían las actuales edificaciones del Congreso y Palacio de Nariño, pero con el paso de los años quedó incrustado en medio de las dos edificaciones. Para más sorpresas, el observatorio astronómico también fue la torre más alta en todo el continente por aquel tiempo.

Francisco José de Caldas fue el primer astrónomo oficial del observatorio por recomendación de Alexander Von Humboldt al ver sus grandes cualidades científicas autodidactas (Caldas realmente era abogado de profesión y comerciante). Además de estudiar el universo, realizó trabajos en meteorología y otras áreas. También lo utilizó como centro de reuniones de algunos intelectuales de la época para confabular contra los españoles y contribuir a la independencia nacional. Fue gracias a ese grupo de intelectuales que logramos la emancipación del yugo y tiranía de España en 1.810. Desafortunadamente, la iniciativa de Caldas y su grupo les costó la vida; el Sabio Caldas fue fusilado en 1.816 en la llamada “retoma española”. Tenía 48 años de edad.

El Observatorio fue diseñado por el español Domingo de Petrés, un monje capuchino experto en diseñar iglesias y catedrales. Tiene un enorme legado arquitectónico entre los cuales resalta la Catedral Primada de Colombia en Bogotá, la Catedral de Santa Fe de Antioquia y la Basílica de Chiquinquirá en Boyacá, entre otros. Debido a sus pocos conocimientos en astronomía, el diseño del observatorio tiene algunos errores para el estudio de esta ciencia y sobre todo para estas latitudes ecuatoriales. Petrés tomó como ejemplo el observatorio de París; de allí sus errores, aunque la construcción es firme y sólida. El trabajo arquitectónico de Petrés con el observatorio está recopilado y bien detallado en el libro  “Observatorio Astronómico Nacional”, realizado por la facultad de arquitectura y diseño de la Universidad de Los Andes.

Algunas curiosidades

Nuestro gran monumento científico incrustado entre la casa presidencial y el Congreso de la República ha sido el hogar y refugio para la investigación, como también de otras cosas no relacionadas con el estudio de los astros y las ciencias. Pero de estar abandonado en varias ocasiones, veamos sus diversos usos y otras curiosidades:

·         Trinchera militar, prisión del presidente Tomás Cipriano de Mosquera en 1867

·         Bodega de cachivaches, sirvió para saber el norte geográfico de Colombia.

·         La meridiana original (recta que señala la dirección norte-sur) que puso Caldas sobre el piso en el salón principal del observatorio y hecha en plomo, fue arrancada en 1.854 para fabricar balas y repuesta en 1.866 en otro material, la actual.

·         Sus instrumentos científicos originales fueron llevados por los ejércitos como material de apoyo en campañas militares en diversas épocas, de allí que el mobiliario e instrumentos daten de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX (no son los originales).

·         En 1903 el observatorio fue la dirección desde donde se determinaban las coordenadas geográficas de las demás poblaciones.

·         En 1909 y por orden de El Consejo Municipal de Bogotá se encarga al director del Observatorio Astronómico la tarea de suministrar semanalmente la hora del meridiano con el fin de sincronizar los demás relojes de la ciudad, algo de suma importancia para los bancos, los trenes, etc.

·         Se “pensó” en derrumbarlo en los años 50 por los militares para la construcción de la Casa de Nariño, se salvó por motivos urbanísticos mas no por su valor histórico o cultural.

·         Incluso dicen que en cierta ocasión se utilizó como local para la venta de helados.

·         Dos billetes tienen ilustrado el observatorio astronómico:
El billete de 200 pesos (no está en circulación actualmente).
El billete 20.000 pesos (parte superior izquierda, al reverso).

En las anteriores anécdotas y curiosidades se muestra al observatorio astronómico como el ave fénix que renace de sus cenizas. Esto lo podemos tomar literalmente, ya que tiene un historial de abandonos, saqueos, destrucción y renacimiento, pero nuevamente se repite el abandono, el saqueo, la destrucción y así sucesivamente durante casi un siglo. Por fortuna, hoy día es un hermoso museo para disfrute y beneficio de los colombianos, esperemos lo mejoren aún más…

¿Y de la ciencia y el estudio del universo que tenemos?

Hay un legado astronómico como también en otras áreas de la ciencia y destacan los trabajos de Mutis, el Sabio Caldas y de Julio Garavito quien además de aparecer en el billete de 20.000 pesos, un cráter lunar lleva su apellido (algo muy honroso para un científico). El trabajo más importante de Garavito se denomina “Fórmulas matemáticas para la determinación del movimiento de la Luna” que mereció reconocimiento internacional.

El observatorio, además, contiene algunos libros de los trabajos, observaciones y manuscritos de Mutis y Caldas. Es importante aclarar que una de las causas de este reducido material en tantos años de existencia es debido a las diversas guerras, la inestabilidad política y el abandono de las instalaciones en varias oportunidades.

Quedan un telescopio refractor, un simulador manual de eclipses, algunos instrumentos de cálculo y observación, herramientas de los dibujantes, varios relojes de navegación y correspondencia, también posee la biblioteca más completa que existe en el país en cuanto temas astronómicos se refiere, incluso nos encontramos con  material que data de los años 1700.

Ya por los años de 1.882, algún periodista vio el abandono del observatorio astronómico y expuso su queja en un artículo que publicó en el Papel periódico ilustrado, denominado “El gran cometa de Bogotá en 1882”. Allí brevemente nos describe los instrumentos que están en mal estado y sus instalaciones son utilizadas para otras áreas del saber. Curiosamente, una efeméride celeste logro que alguien reaccionara en esas épocasEl artículo es de libre consulta en la página 73 del este periódico. 

Todos sabemos que nuestro país en el área de la ciencia está mal posicionado a nivel mundial, debido a la escasa contribución y aportes que se realizan en investigación y desarrollo. Pero es algo curioso que entre la casa presidencial y la sede del Congreso de la República posean a menos de 50 metros (casi que equidistante) un observatorio astronómico para estudiar el universo, estudio que a nivel mundial se asocia con genios investigadores, premios Nobel, prestigiosas instituciones universitarias, académicas y científicas, industria altamente desarrollada, tecnología de punta, satélites, y ni decir de los subproductos de esas investigaciones que se realizan al espacio como podrían ser las comunicaciones, innovación y creación de nuevas tecnologías, fotografía digital, GPS, aviones más eficientes, nuevos materiales, nuevas energías entre otras, y que todo este entorno derivado del estudio del espacio que podríamos representar en un observatorio astronómico no motive a nuestros gobernantes a invertir más en la investigación y a nuestros congresistas a legislar a favor de la educación. Puede que desconozcan eso, pero desde niño casi todos asociamos el área espacial con un gran nivel científico, así no seamos expertos en el tema.

Autor: Ferney González



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