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Fármacos computacionales, la opción del futuro

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Simulación computacional de la unión entre una toxina (naranja-gris) y una proteina (verde-azul). Crédito: Natalia Velasquez

En la lista de empresas más grandes del mundo del 2014, elaborada por Forbes, hay 31 farmacéuticas entre las primeras mil. Sus ventas totales son cercanas a los 1.100 billones de dólares al año.

Solo en Colombia las 4 empresas farmacéuticas que más venden tienen cifras cercanas a los 3.5 billones de pesos al año, sin duda alguna un gran negocio. Uno que se basa en ciencia, tecnología, formación y buenas ideas.

Para presentar las más recientes herramientas en el desarrollo de medicamentos, utilización de compuestos o moléculas para desarrollar medicamentos, fertilizantes, colorantes y demás, a través de computación, el Centro de Bioinformática y Biología Computacional de Colombia – BIOS, dictó el Curso taller Informática química, docking molecular y minería de datos para descubrimiento y predicciones aplicados en salud , financiado por el proyecto de regalías Caldas BIO-región y dictado por el doctor en Ciencias Químicas, con dos estancias posdoctorales en la Universidad de Valencia (España) en desarrollo de fármacos y docente e investigador de la Universidad de Quito, el cubano Yovani Marrero-Ponce.

En este curso, en el que participaron 30 investigadores, estudiantes, científicos y docentes, “se hizo una introducción, lo más profunda posible, en temas como codificación de estructura química, codificación de fármacos computacionales, codificación numérica de estructura química, reglas toxicológicas, entre otros”, explicó Marrero-Ponce.

Gracias a los avances en química, bioinformática, quimioinformática, informática médica y demás disciplinas, hay unos 26 millones de compuestos caracterizados, pero solo un millón de estos ha sido probado, es decir, hay 25 millones de sustancias que aún no se sabe para qué pueden servir.

Con el apoyo de infraestructuras computacionales como la de BIOS, nuevos programas para análisis, predicciones, simulaciones y modelamientos es posible evitar costos elevados y sacrificio de animales en la búsqueda de nuevos fármacos, además de minimizar el tiempo utilizado.

“La idea es buscar un consenso teórico de la mejor sustancia posible, la más activa, la menos tóxica, con mejores propiedad farmacogenéticas, que su síntesis sea más económica, que impacte menos en el medio ambiente”, dijo el docente de este curso. Igualmente aseguró que es necesario no solo utilizar las iniciativas de Estdos Unidos o Europa en este tipo de desarrollos sino crear nuevos métodos en América Latina, utilizar los existentes como punto de partida para romper nuevas barreras del conocimiento y no repetir lo que otros han hecho.

Para Sandra Catalina Garzón Castaño, investigadora y candidata a doctora en ciencias biomédicas, estudiante de este curso, “definitivamente tenemos muchas herramientas con las que podemos hacer investigación, dejar a un lado tanta ciencia empírica, que es en lo que nos basamos y utilizar estas herramientas que nos facilita mucho el desarrollo”.

El desarrollo de fármacos es complejo, más aún con las metodologías clásicas de prueba y error, un químico puede durar 30 años buscando compuestos y es posible que no encuentre uno viable. La efectividad de estos métodos es de un 0.001%, de cada 10 mil prototipos funcionales solo 1 se convierte en fármaco, además de la inversión (cercana a los 700 millones de dólares) de 10 medicamentos que entran al mercado, solo 7 tienen retorno de inversión.

El uso de herramientas computacionales para estos fines evita muchos de estos problemas, además de darle “capacidad además a la academia de participar en el estudio y tratamiento en enfermedades que no le interesan a las grandes farmacéuticas, las conocidas enfermedades huérfanas”, aseguró Marrero-Ponce.

“En este momento estamos trabajando en una línea de productos naturales para el desarrollo de fármacos y tenemos muchas moléculas pero para analizarlas a nivel biológico estamos aún muy cerrados a nuevas posibilidades. Con estas herramientas los costos se reducen y las opciones se aumentan”, explicó la estudiante del curso Garzón Castaño.

Además estuvo de acuerdo con Marrero-Ponce en que falta mayor formación en estos temas y que América Latina aún es muy incipiente en estos desarrollos.

Con este tipo de cursos-taller BIOS, y el proyecto de regalías Caldas BIO-región busca abrir las mentes de los interesados con nuevas herramientas y posibilidades para desarrollar productos, fármacos, colorantes, fertilizantes y demás con moléculas y compuestos de la biodiversidad colombiana.

Fuente: BIOS



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